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Corría el año 2000 cuando la marca BMW presentaba su conocido eslogan junto a un spot muy sencillo pero tan evocador y memorable que hoy día sigue en la memoria de mucha gente. No son muchos los anuncios que pueden jactarse de tal logro, sin embargo Toni Segarra, coordinador del equipo que creó el anuncio, dió con las sensaciones apropiadas.

En publicidad, es todo sensación y emoción. Evitar que el posible cliente pase a valorar su consumo de forma racional es uno de sus objetivos clave. No pienses en ello, sabes que lo quieres. Y en este sentido, el mentado anuncio es soberbio. No muestra ningún coche, no describe las capacidades, no anuncia el precio de ningún producto. Lo único que vende es una sensación, la de tu mano sintiendo el viento al sacarla por la ventanilla. Un paisaje despejado, un cielo azul, ya no existen los problemas ni estás atado a nada. Si esa fuese tu mano, serias feliz. Si quieres ser feliz, conduce lejos de todo. Conduce un BMW. O… Quizá un Ferrari rojo.

En mi memoria, relacioné este spot con Out Run (1986) de forma inmediata. No fue meditado, fue instantáneo porque me transmitió las mismas sensaciones de forma destilada. Tal es así que incluso la música se me mezcla en la cabeza con algunas frases musicales de la banda sonora de Out Run, concretamente en los últimos compases de Splash Wave, o quizá en la Passing Breze. Música que por su carácter de arcade, animado e incluso vacacional está en las antípodas del estilo más suave y melancólico de “Nono song” de La Crem, el tema usado en el anuncio y que me resulta tan hipnótico. Pero no importa, a través del prisma del recuerdo todo se funde, los colores se diluyen, y nuestro “movie maker” interno hace la edición por si sólo. No es que la música original desmerezca ni un ápice el juego, de hecho es totalmente adecuada, pero para que me comprendáis, decidme si la combinación no os funciona.

El diccionario Collins define “Outrun” como: beat, escape, exceed, excel, get away from, leave behind, lose, outdistance, outdo, outpace, outstrip, shake off, surpass.

Escapar, poner tierra de por medio, dejar algo atrás. Eso es Out Run. Un juego que dedica dos terceras partes de la pantalla al cielo y sólo una a la carretera. Un juego que no penetra en ciudades ni en circuitos, sino que nos pone a recorrer la orilla de una playa en california, interminables campos de maíz, desiertos, praderas llenas de flores y otros parajes alejados de todo. Un juego donde el objetivo no es ganar a una serie de rivales sino llegar más lejos que nadie. Un juego donde podemos elegir nuestra ruta, no sólo para llegar a un lugar distinto, sino para decidir por qué sitios estar de paso.

Con el tiempo, surgieron imitadores a decenas. Por poner algunos ejemplos, Rad Racer (1987) en la NES es el más obvio y conserva también gran parte de su encanto, en cambio Top Gear en la Snes, la serie Lotus challenge para Amiga y MsDos o Lamborghini american challenge, aunque son técnicamente similares entre ellos y con el Out Run original (El Lotus incluso tiene una pantalla de radio para seleccionar la música, como Out Run), son básicamente carreras, no escapadas.

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Out Run (1986)
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Rad Racer (1987)
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Top Gear (1992)
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Lotus III: The ultimate challenge (1992)
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Lamborghini american challenge  (1992)

Si Out Run es escapar, ¿De qué escapamos? Del tiempo, de que el reloj nos alcance. Si Out Run es dejar algo atrás, ¿Qué dejamos atrás? Tierra, camino, el recuerdo de los sitios por los que pasamos. Y en el rojo anochecer, con el coche ya parado, rememoramos.

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OutRun cumplió 30 años en 2016, llevamos varios años en que los medios del entretenimiento miran con envidia y nostalgia la estética y la sensibilidad de la década de los 80, realizando imitaciones artificiales de algo que nunca fue en primer lugar, idealizando su cultura pop y trayéndola de vuelta a la vida como si del monstruo de Frankenstein se tratase en una mezcla irreal de colores neon y cromados.  Me resulta cuanto menos curioso que muchos de los jóvenes creativos que nunca han vivido en los 80 o que eran demasiado jóvenes para recordarlo (me incluyo) estén hoy día recreando, imaginando a su manera, una nueva estética basada en estas idealizaciones. Desde la pantalla con palmeras y atardecer granate de Hotline Miami (2012) a los homenajes de Drift Stage (2017) de esa primera fase de Out Run con el cielo azul y las nubes blancas posadas en el horizonte que demuestran que el clásico está aun muy presente.

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Pantallazo del blog de Drift Stage

Desde 2016 BMW España ha sustituido el eslogan de “¿Te gusta conducir?” con una nueva campaña publicitaria. Los tiempos cambian, y hoy ya no resulta tan fácil vivir en el momento y el lugar presente. Estamos a un sólo toque de dedo de cualquier otro lugar, nuestro estado mental ha cambiado y tenemos que hacer un esfuerzo por concentrarnos en lo que queremos hacer. Incluso a los juegos les cuesta mantener la atención del jugador, que no pasará ni cinco minutos sin ser interrumpido por algún tipo de mensaje externo. Quizá por ello, el eslogan de BMW ahora es  “Cuando conduzcas, conduce”. Y cuando juegues, juega.

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